La publicidad constituye el soporte básico de la financiación de la mayoría de los medios de comunicación en nuestro país, incluida la televisión. Los efectos de la publicidad son solo conocidos parcialmente pero satisfacen una manera de entender el mundo suscitando deseos mayormente artificiales. El acto publicitario consta de tres actores principales: el anunciante, la agencia y el soporte. Sin la publicidad no sería posible el mundo en el que vivimos, ya que quizás tendríamos una sociedad diferente con otros valores y preocupaciones. No cabe duda que la publicidad es por encima de todo un gran negocio. La inversión publicitaria no es un parámetro representativo de la calidad de vida de un país.
Hay que concienciar a la sociedad que hay que tomar distancia y no dejarse arrastras por las modas del momento adquiriendo técnicas de descodificación de los mensajes audiovisuales. Y esto es posible desde la educación, ya que para poder descodificar los mensajes subliminales de la publicidad es necesario aprender a leer las imágenes y eso solo es posible en el ámbito educativo, puesto que es necesario el conocimiento de técnicas necesarias para ello.
Los lectores se plantean muchos interrogantes sobre la publicidad, pero antes es preciso tener claro qué tipo de publicidad queremos. Es necesario plantear un nuevo enfoque en la publicidad para solucionar todos los problemas que pueden plantear los mensajes publicitarios en la sociedad. Ese nuevo enfoque podría ser una publicidad menos agresiva cuya demanda proceda de la voluntad de quien la necesita y que permita interactividad.
En definitiva una publicidad que sería costeada por los propios usuarios o demandantes y que dejaría los espacios naturales menos contaminados, algo que necesita nuestro país.
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